#Probando CalenduflorBaby

¿Quieres encontrar una experta en toallitas, pañales, cremas, geles y demás productos para bebés? Pues aquí tienes una. Y en cada casa con bebés tienes expertos y expertas en la materia. Y es que desde que los bebés nacen hasta pasar esa etapa, los cuidados diarios implican tener que usar algunos de esos productos unas cuantas veces al día. Y, aunque son tareas rutinarias, el cuidado de la piel de nuestro bebé, es algo que las mamás y papás hacemos de manera ágil por aquello de la práctica, pero con mucho cuidado y esmero.

Los productos a utilizar son muy importantes en esta etapa. Por eso cuando Madresfera propuso hacer una prueba de Toallitas y crema CalenduflorBaby, no me lo pensé. Y he tenido la suerte de que lo hayamos podido probar estos días.

Tanto las Toallitas como la crema son de los Laboratorios Dhu y su característica esencial es su contenido en caléndula.

Entre otras características, la caléndula tiene propiedades para desinflamar, desinfectar y mejorar el tiempo de cicatrización de las heridas. Esto la hace especialmente apropiada como hidratante, preventiva y curativa de las irritaciones del culito del bebé.

Mi pequeño ya tiene la mayoría de dientes. Me hubiera encantado probar estos productos en el apogeo de la salida de los dientes, que es una época donde el culito del bebé sufre especialmente.

 

Te cuento nuestra experiencia:

En casa somos muy de guiarnos por los sentidos. Lo primero que hicimos fue oler la crema y las Toallitas (el bebé también lo olió, que hace todo lo que ve 😊). El olor es suave y muy agradable. ¡Invita a usarlo!

Las Toallitas también son de textura suave y el olor es como el de la crema, que tiene la intensidad adecuada para que sea agradable y fresco, pero que no se te quede “pegado”.

 

Estas son las conclusiones de nuestra prueba:

Textura. Un 4 las Toallitas y un 5 la crema. A estas alturas de la película, estamos ya cansados (bebé y mamá) de las cremas viscosas y espesas que cuesta limpiar hasta poniendo las manos debajo del agua, así que esta crema va perfecta. Suave al tacto, y muy fácil de extender.

Olor. Ya lo comenté más arriba. Es una de las cosas que más nos ha gustado. Un 5 en ambos productos.

Calidad. Muy buena. ¡Le damos un 5! Puntuación máxima.

Composición. Me parece muy acertada la elección de la caléndula en su composición. No soy una gran experta en los distintos componentes de los productos infantiles. En casa nos guiamos más por los sentidos. Miramos los prospectos y los ingredientes, pero no los estudiamos. Cada familia sabemos lo que nos va bien en cada caso. Así que para mí la composición estupenda si lleva productos naturales.

 

Por lo tanto, para nosotros la crema y las Toallitas CalenduflorBaby, ¡¡han aprobado con muy buena nota!!

¡Ah! He revisado precios en algunas webs, y tienen precios asequibles. La crema está entre los 7 y 8€, lo que está dentro de su gama de productos, y las Toallitas algo más de 3€ en las páginas que he visto.

 

¿Qué te ha parecido este producto? Nosotros, como siempre, estamos encantados de descubrir nuevas cosas, que siempre viene bien con el poco tiempo que tiene una mamá de descubrir por sí misma.

La gran trampa de no hacernos responsables de nuestras acciones

“¡Es que los niños de hoy en día no son nada responsables!”, “¡Siempre le echan la culpa a los demás!”, “Tienen que aprender a reconocer sus errores y repararlos!”, “¿Pero cómo lo hacemos con esta generación que pasa de todo?”,…

Cosas similares las escucho todos los días, de educadores, padres y madres, adultos, profesionales, e incluso de chicos y chicas que se consideran más mayores y que ya pueden hablar de los pequeños,…

El otro día estuve en un taller organizado por el Grupo Maseras, impartido por Andrés Paris. Andrés, que es coach y pedagogo impartió una charla que llevaba el título de “Si emociona, es bueno”. Con este título, no dude en que quería acudir. Y allí estaba un viernes por la tarde.

Cuando Andrés nos preguntó a cada participante las expectativas y razones por las que habíamos decidido pasar unas horas del viernes por la tarde allí, yo le expliqué que buscaba más herramientas para manejarme con los grupos de niños y niñas, que lo que antes me servía no siempre me estaba funcionando bien en los nuevos grupos. Después de unas palabras, Andrés dio en el clavo para que mi cabeza se pusiera de nuevo a pensar (¡Qué gusto encontrar gente que te haga reflexionar!). Me dijo algo como: “Y me cuentas todo eso sobre los niños. ¿Y nosotros? ¿Te has planteado algo sobre cómo nos comportamos los adultos?”. A lo largo de la sesión hubo varias formas de llevarnos al planteamiento desde “uno mismo”, que me hicieron cambiar el foco de nuevo. No es que nunca hubiera pensado sobre ello, posiblemente lo hago todos los días, con mis reacciones y no reacciones, con planteamientos de estrategias en lo profesional, con palabras dichas y otras que me hubiera gustado decir,… Pero Andrés volvió a poner el foco en el sitio desde el que podemos modificar las cosas: desde el uno mismo.

Y entonces vuelvo a mi mundo real, a mi día a día. Llega el final de curso, y con ello muchas cosas no resueltas y acumuladas durante el curso escolar en muchos de sus protagonistas. Y vuelvo a oírme, a oír padres y madres, niños y niñas, profesionales y técnicos… y en mi cabeza resuena el foco que he vuelto a activar de forma luminosa: YO MISMA.

Y caigo en la cuenta… Niños que se portan mal, unos responsabilizan al cole y otros a los padres. Y en ese discurso anclados nos libramos (o eso parece en el momento) de la culpabilidad que genera pensar que siempre hay algo que depende de nosotros, que siempre podemos ir modificando y probando nuevas formas de actuar (hacia nuestros hijos, pero también hacia el mundo, hacia los padres, profesores, hacia el panadero o el farmacéutico, hacia todos). Porque si hay algo que depende de nosotros y no lo hemos hecho, nuestra cabeza nos puede llevar a pensar que nos hemos equivocado. Y puede ser. Quizá nos hemos equivocado. Y yo me pregunto, ¿qué es mejor? Equivocarse por hacer, por intentar, por estar implicado… O sentirse libre de culpa pero vivir los problemas que genera no implicarse ni intentar solucionar “porque son los demás los culpables, los responsables, los que tienen que hacer algo…?”.

Hoy pienso todo esto y me siento triste… Triste por los adultos que hablamos continuamente de lo que los niños hacen mal, sus faltas de respeto, de empatía y de comunicación, pero que después en nuestras vidas nos desenvolvemos sin dar los “buenos días” a nuestro vecino, sin ayudar al niño que acaba de caerse en el parque (“porque su madre está en el banco sentada”, siempre hay un por qué, claro) o hablando por detrás y sin hablar ni respetar las decisiones de los demás.

Triste por los padres y las madres que pedimos a nuestros hijos que hablen y expresen las cosas para que se puedan solucionar, y que hablamos por detrás de los profesores y no nos dirigimos a ellos para buscar la forma de hacer equipo y apoyar a los niños. Y con eso les enseñamos día a día a cómo no solucionar las cosas.

Triste por los profesores que se queman y su cabeza les lleva a buscar culpables a la situación que viven en sus clases, sin saber cómo hacer para remar juntos familia y escuela.

Triste por los profesionales que miran hacia otro lado y prefieren justificarse y defenderse antes de reconocer un grado de responsabilidad y ayudar a niños que están sufriendo.

Triste porque lo más fácil es dejarse llevar y caer en hablar pero no asumir nuestra parte de responsabilidad, que caemos en juzgar y culpar, pero no en entender ni entendernos a nosotros mismos siquiera, triste porque sabemos hablar más de los errores de otros que analizar los nuestros.

Triste, muy triste, porque queremos que los niños hagan cosas que no les estamos enseñando a hacer, y aún así nos permitimos juzgarlos.

Ahora es cuando, si has llegado a este punto de mi escrito, piensas… “yo no hago eso”. ¿Seguro que no lo haces?

Sólo con que dudes, sólo con que mires tu forma de manejarte en el día a día, sólo con que cuando hagas algo en algún momento te plantes lo que depende de ti, sólo con que cuando reacciones mal no sólo te quedes con lo mal que lo ha hecho el otro sino con la manera en que tú puedes responder a eso… Sólo con que lo pienses, habrá valido la pena mi reflexión.

No responsabilizarnos de nuestras acciones y culpar a los demás, puede ser muy gratificando a corto plazo, muy liberador. A la larga comprobarás que los problemas continúan, y cada vez las soluciones estarán menos en tu mano.

¿De verdad quieres seguir viviendo sin implicarte, sin buscar soluciones y pensando que es la sociedad, tu hijo, los padres o la profesora la responsable del problema?

 

 

¿Qué nos pasa a los padres y madres de esta generación? ¿No sabemos educar?

Leemos más, nos informamos de todo, incluso desde mucho antes de ser padres y madres, hablamos con otras personas sobre cuestiones relativas a la maternidad y nuestros miedos, hablamos con nuestra pareja,… y, sin embargo, seguimos dudando. Somos la generación de padres y madres que más dudamos de la historia, la generación que más inseguridad mostramos a la hora de criar y educar a nuestros pequeños.

¿Qué es lo que está ocurriendo?

Este siglo y todos los cambios tecnológicos y sociales, han traído consigo una generación de chicos y chicas diferente.

Hablamos de que los hijos están hiperestimulados. ¿Los padres y las madres no lo estamos? Nos pasamos el día manejando miles de estímulos: demandas de los hijos, nuestro horario y obligaciones laborales, mensajes de trabajo por contestar, cuestiones del cole que no se pueden olvidar (siempre hay alguna que depende de los padres), whatsapp oportunos e inoportunos (y nosotros que no sabemos “desenchufar”), y nuestra cabeza, que siempre nos está recordando todo lo que tenemos que hacer y todo lo que no nos da tiempo a hacer.

Los niños y las niñas están a tope de actividades, lo que genera un estrés tremendo. No todo son actividades extraescolares a las que les apuntamos voluntariamente, buena parte de sus tardes se ocupan en deberes, que habitualmente los padres acompañamos de diferentes formas. Y eso hace que tengamos un estímulo más al que responder.

Con lo que acabo de comentar, ¿aún dudas de que los padres y madres no estemos estresados? Sí, lo estamos, y mucho.

Aún así, hemos decidido ser padres, ser madres, y con todas las dificultades y los cambios que existen en la actualidad, somos los responsables de la educación de nuestros hijos.

¿Cómo lo hacemos?

Seguro que ya lo estás haciendo, seguro que ya estás educando y, en muchos aspectos, estoy convencida de que lo estarás haciendo genial. Pero las dudas están ahí y a veces son tan poderosas…

Tanta información, tanto mirar hacia fuera, tanto buscar hacer lo correcto o lo mejor, está haciendo que perdamos la esencia como madres y padres. No nos estamos permitiendo utilizar lo más importante en las relaciones con los demás y, en especial, en la crianza de nuestros hijos: EL SENTIDO COMÚN.

Si, ya sé que me dirás que el sentido común es muy relativo, que depende de cada uno. ¡Claro que sí! Pero es que ninguna persona somos igual a otra. Y, sin embargo, esas diferencias aportan muchísimo a la convivencia, la hacen mucho más rica. Tus hijos te conocen como eres ¡Llevan observándote toda su vida! No esperan a una madre o un padre diferentes. Te esperan a ti. Y esperan tu forma de resolver las cosas.

Sólo necesitas más seguridad y firmeza en el camino que te propongas. Sólo necesitas ser capaz de elegir cuáles son las batallas importantes en las que tienes que implicarte con tus hijos hasta el final, y desechar las batallas que son sólo por el qué dirán o que buscan hacer lo correcto.

¿Es tan horrible que tu hijo o tu hija vayan a clase con una camiseta que no conjunta con el pantalón? ¿Es tan terrible que a última hora, justo antes de salir de casa, se haya manchado y vaya al cole con una mancha? ¿Tan grave es que se haya caído el agua y tenga que recogerlo? Es un rollo, sí. Nos apetecería que la cosas fueran más sencillas, más rodadas,… Y a veces es así. Pero otras muchas veces, no. ¿Qué te voy a contar a ti como madre /padre?

La EDUCACIÓN, la vida con niños es INTENSA, para lo bueno y para lo que no nos parece tan bueno.

Sólo necesitas esperar de tu hijo o tu hija lo que puedes esperar, por su madurez mucho más que por su edad. Esperar de tu hijo que se vista sólo en 5 minutos recién levantado, cuando aún le cuesta ponerse sólo la ropa, es esperar demasiado y frustrarte todas las veces que lo esperes. Esperar de tu hijo que se lave los dientes, se peine después de la ducha o se lave las manos antes de comer sin decírselo o a la primera, habitualmente está sólo en nuestras expectativas y no en la realidad. Sí, tenemos que recordarlo una y mil veces. Porque es un hábito que queremos instaurar por ellos, por su salud, por su higiene, pero para ellos es sólo un capricho nuestro. Nuestros argumentos tienen que ser lo suficientemente claros, concisos y coherentes como para que poco a poco entiendan que no es una cuestión de capricho, y compren esos argumentos. Pero eso no quiere decir que vayan a hacerlo inmediatamente. Que lo hacen a la primera o sin decírselo, disfruta. Sino, sigue en ello, pero sin agotarte. Aprende a relativizar, a ser consciente de que esto es así, esto es educar.

La educación no es difícil, ya te lo dije antes, es intensa. Muy muy intensa. Llena de momentos, que además van cambiando. Lo que nos funciona y nos va bien un día, quizá al día siguiente no nos vale. Porque la educación no tiene que ver con conductas, sino con relaciones. La educación no tiene que ver con disciplinar, sino con apoyar, con acompañar en todos los aprendizajes que día a día están presentes en la vida de nuestros niños y niñas, pero también los aprendizajes que están en nuestras vidas de adultos.

Porque acompañar a tus hijos en su camino te hace disfrutar más del proceso. Fijarte sólo en los resultados genera una frustración tremenda que no te permite pasear tranquilamente y curiosear en cada una de las paradas que hay en el camino.

Educar a tu hijo o hija es aportarle las herramientas necesarias para desenvolverse en la vida y solucionar los conflictos que se vayan presentando. Es que sepan que se pueden caer, pero que tienen habilidades para volver a levantarse. Y si alguna vez no pueden, hacerles saber que estaremos allí para apoyarles. Es saber elegir cuando tenemos que tirar de ellos, y apoyar, y cuando tenemos que soltar porque son lo suficientemente autónomos como para enfrentarse solos.

Educar es saber cuando nuestra función es mostrar, insistir, establecer reglas, enseñarles cómo creemos que funciona el mundo y pasar a negociar cuando su madurez lo indica. Y saber que ya ha ha llegado el momento de confiar en ellos porque ya pueden hacerlo solos.

Y termino con una ilustración de Caputxeta Creativa que resume de una manera muy  bonita lo que es Educar.

Los mensajes que damos a niños y a niñas

Padres y madres tenemos un gran reto y una gran responsabilidad: seguir criando hijos e hijas, lo más en igualdad posible, con una educación recibida basada en la desigualdad. Eso hace que muchas de las actitudes y comportamientos que no estén fomentando la igualdad, se nos pueden pasar desapercibidos.

Tenemos mucha información, pero nos paramos poco a cuestionarnos, a repensar en lo que hacemos y decimos a nuestros hijos e hijas, a nuestras amigas y a nuestros amigos, a nuestras parejas, a nosotras mismas,…

Y si es importante repensar en nuestras actitudes hacia el mundo adulto, mucho más lo es hacerlo en cuanto a los mensajes que transmitimos a la siguiente generación.

Hoy os lo voy a contar en forma de narración…

“Había una vez un niño y una niña que nacieron en primavera, allá por el mes de mayo. Según crecían, demostraban que podían hacer las cosas casi a la misma vez. Empezaron a reír a carcajadas casi a la vez, a gatear, a balbucear, a andar, a provocar a mamá y a papá… No había diferencias entre el chico y la chica. Sin embargo, las personas mayores de su alrededor empezaron a hablarles diferente: “pero qué bonita es”, “¡anda que no es brutote!”, “cuidado, que se va a hacer daño”, “¡venga, que tú puedes!”,… La mayoría de los mensajes dulces y comprensivos iban destinados a la niña, y la mayoría de las frases motivadoras y que permitían las “travesuras” eran hacía los niños…

El niño y la niña fueron creciendo… Seguían jugando a las mismas cosas: se subían a los árboles, tiraban piedras al río, hacían “comiditas”, jugaban a las muñecas, a los coches, a saltar, a bailar, a disfrazarse…

Los mensajes de los mayores se seguían sucediendo: “ten cuidado al subirte al árbol”, “qué rápido eres subiendo árboles”, “qué guapa te has pintado”, “los chicos no se maquillan”, “qué bonita has puesto la mesa”, “¡Guau! qué combinación de ingredientes, puedes ser un gran chef…”,…

Y el mundo seguiría reproduciendo estereotipos de género si no cuestionáramos nada de nuestros mensajes. Los mayores, que se dieron cuenta que hablaban diferente al niño y a la niña y que esperaban cosas distintas de los dos, cambiaron sus mensajes y ya no adivinaríamos hacia quien iban dirigidos: “¡Qué alto subes!”, “A ver quién llega más alto”, “¿Qué comida me ofreces hoy?”, “¡¡Guau!! Se te da genial la cocina (bailar, cantar, maquillar,…)”…

Os dejo también aquí otros posts antiguos de reflexión sobre la igualdad de oportunidades entre chicos y chicas y Las niñas son mucho más que princesas.

 

¿Qué tal si reflexionamos sobre cómo tratamos a niños y a niñas?

¿Seguro que lo hacemos igual?

Seguro que hay muchas más cosas que cambiar para conseguir una verdadera igualdad, empecemos por algún sitio y sigamos cambiando las cosas.

 

Ideas chulas y creativas por San Valentín

Llega San Valentín, y la tv, los mensajes publicitarios y las redes se llenan de productos para regalar en ese día supuesto del amor. Siempre es bonito recibir un detalle de alguien, no sólo el 14 de febrero. Pero como cualquier excusa se puede aprovechar para fomentar los valores y actitudes bonitas, en nuestra casa también lo aprovecharemos.

Todos los años hacemos algo para regalar a otros, algo que transmita el mensaje “he pensado en ti”. Porque lo realmente importante de un regalo no es el valor material que tenga. Cuando nos regalan algo material, comprado en unos minutos y con una inversión económica importante, quizá nos guste mucho. Pero con los años te das cuenta de la acumulación que tenemos de cosas compradas, que ya no sabemos ni quién nos ha regalado. Porque en esta sociedad acumulamos sin parar y no nos paramos en lo importante, los pequeños grandes detalles. Lo que yo quiero que aprendan mis hijos es a valorar los pequeños grandes instantes que te da la vida y que puedes provocar tú mismo en los demás.

Y con esta filosofía a lo largo del tiempo hemos creado muchas cosas. Te propongo algunas ideas para hacer con tus peques:

CREA UNA ETIQUETA PERSONALIZADA PARA PONER EN EL PAPEL DE REGALO:

¿A quién no le gusta recibir cosas que ves que han hecho especialmente para ti?

 

HAZ UNA TARJETA PERSONALIZADA DONDE EXPRESAS LO QUE SIENTES:

Haz que tus peques elijan a una persona a la que le quieran regalar la tarjeta y que le hagan un dibujo o que le escriban lo que sienten por él o ella. Seguro que a la persona que lo recibe le encantará y colocará la tarjeta en un lugar especial.

 

ESCRIBE MENSAJES BONITOS EN PIEDRAS:

En casa usamos los rotulares GIOTTO DECOR MATERIALES. Los tenemos hace muchísimo tiempo y los puedes usar en muchas superficies con muy buen resultado. Además, los colores son muy brillantes. Nosotros los llevamos a muchas excursiones y vacaciones, y nos vienen genial para momentos que no sabemos qué hacer o a qué jugar. Creando en cualquier sitio y momento 😉

He leído también algunas actividades muy muy chulas que te proponen en otros blogs, y no me resisto a compartirlos:

Marta, de La Fábrica de los Peques, está compartiendo un montón de manualidades chulas y muy muy vistosas para estos días. Estas piruletas de corazón me han encantado.

En Contras y Pros nos proponen crear un cubo y jugar con él. ¿Sale abrazo? ¡¡Súper Abrazo!! ¿Sale cosquillas? Pues de ahí no te vas a levantar porque no voy a parar de hacerte cosquillas. ¿que termina en una guerra de cosquillas entre todos? ¡¡Pues fenomenal!! Además, en el proceso de construirlo os lo pasaréis muy bien. En el enlace tienes todos los pasos para construir el cubo y jugar, y los imprimibles para que sólo tengas que enviarlo a la impresora y empezar.

 

¿Haces algo con los peques por San Valentín?

¿Qué ideas tienes para este año?

 

 

 

 

Jugando con Spot, de Patio Editorial

Todo lo relacionado con animales es una apuesta segura cuando hablamos de los más pequeños. Cuántos papás y mamás tiramos de los sonidos de animales para llamar su atención. Cómo hace el perro? Y el gato? Y el León?… Reproducimos sonidos, gestos… Y nos reímos con cada prueba de sonido animal y la reproducción de las formas de moverse de los animales.

Un cuento con un animal de protagonista suele ser una buena elección. En muchos libros para niños pequeños parecen múltiples animales, de granja, salvajes,el perro con las perdonas o algún simpático personaje del mundo animal. Si además ese animal está realizado con un dibujo sencillo, adaptado a los más pequeños, se hará aún más atractivo.

En casa conocimos a Spot de Patio Editorial con el cuento ¿Qué hace Spot?. En este cuento, con la ayuda de una rueda giratoria, muy fácil de mover por manitas pequeñas, se desarrollan las vivencias de un día normal en la vida de Spot, un simpático y alegre perrito. 

Al poco de tener el cuento en casa, el pequeño empezó a manipularlo. En un principio guiado por su hermana para poder pasar las hojas y girar rueda y, poco a poco, manipulando él mismo el cuento y moviendo la rueda. Cuando un niño descubre algo nuevo y curioso, ya sabes que el aprendizaje se realiza con múltiples repeticiones. Y seguramente comprobarás que cada repetición les asombra y divierte a partes iguales. Un cuento con estas características se convierte fácilmente en un juguete que estimulará varios de sus sentidos.

Pero si pensabamos que ¿Qué hace Spot? era chulo, la nueva adquisición de Spot ha superado cualquier expectativa. Desde que el cuento con forma de Spot llegó a casa, el pequeño, que ahora tiene 14 meses, ha aprendido a traernos el cuento para que se lo leamos. Normalmente le oímos como hace de perrito, y acto seguido aparece llevando en su mano el cuento en forma de Spot. Busca sentarse a nuestro lado y nos lo tiende para que iniciemos la lectura. De ahí quedamos atrapados hasta que lo leemos 3, 4, 5 veces… con todo lujo de detalles con los que acompañamos al cuento 😬


El cuento tiene un tamaño muy bueno para ser cogido por las manos de un bebé y poder incluso reproducir el movimiento y el sonido de un perro como si fuera un muñeco o un peluche. Spot y el resto de personajes son alegres y simpáticos. Los colores son sencillos y atractivos. Con ilustraciones poco sobrecargadas que no dispersan la atención de los pequeños. 

Sin duda, un cuento ideal para tener en las estanterías de cualquier niño pequeño. 

Ya tienes a Spot en casa? Si tienes un niño o niña pequeños, te lo recomiendo. Estoy segura que le encantará.

Y si quieres saber más detalles de estos libros, puedes entrar en la web de Patio Editorial

Qué cuentos son los que más les gustan a tus pequeños?

Todavía hay alguna posibilidad de que el ser humano no se extinga por autodestrucción 

Sábado, 17.30h de la tarde. Fitur, la mayor feria de turismo en España. Día abierto al público. Sola ante el peligro con mis dos pequeños, la mayor de 7 años que está ansiosa de descubrir nuevas experiencias y el pequeño “torpedo” que no se queda atrás en su momento gateador y ya en sus primeros pasos. En menos de 10 minutos el carrito fue desterrado y tuvimos suerte de poderle dejar aparcado y no cargar con él.

Cientos de personas congregadas en el Ifema para conocer más sobre posibles destinos y todo lo relacionado con el turismo. Y cientos de personas buscando qué pueden obtener gratis (después de pagar la entrada) de cada uno de los stands: fotos con el personaje de turno o en photocalls, subir en bici, parapente, tabla de surf, o como sea, pero con las gafas de realidad virtual (sin duda, el año de la realidad virtual en Fitur), vestirte de época para que te saquen una foto en el primer avión de una compañía,… O conseguir regalos: gafas de realidad virtual, fotos en el momento, póster, sombreros, bolígrafos o hasta bolsas de plástico para guardar todo lo adquirido son bienvenidos en ese momento (¡¡a acumular se ha dicho!!).

En un momento de ingenuidad, con tu bebé a la cadera y tu hija tirando de ti, entre globos y papeles que te van dando que no sabes dónde echar, piensas que la gente se va a apiadar de ti y te hará la vida más fácil. No sólo eso no es así en un sitio donde se congrega una multitud. No nos engañemos, en ese momento eres más débil y vulnerable, y encima un poco “estorbo”, que tu bebé gateador se te escapa continuamente y encuentra todos los huecos y los fallos de seguridad de cada stand, y berrea cada una de las veces que le retiras de cualquiera de los peligros que un sitio así tiene para un pequeño. Si pueden adelantarte para ganar un puesto en una cola, lo harán (y te aseguro que en esas condiciones soy fácil de adelantar), si se te cae una de tus maravillosas posesiones rápidamente habrá alguien que hará buen uso de ellas, ¿para qué te la van a devolver?

Y cuando ya en tu cabeza te queda claro que el ser humano, antes o después, desaparecerá, y lo hará porque él mismo se autodestruirá, se obra el milagro. Por primera vez en toda la tarde sientes que alguien te mira y, lo más importante, sientes que alguien ve a tus hijos. Cuando pierdes el último de los globos que es lo más preciado que has conseguido para tus hijos esa tarde (y con lo que más han disfrutado) porque te estalla en la cara después de que el enano lo estampe varias veces contra algunas de las esquinas, y llegues al stand y delante de ti se lleven el último de los globos… ocurre algo inesperado en esas circunstancias. Alguien con una sonrisa enorme se acerca a tu hija y le da sin pensarlo su globo, que acaba de coger feliz, y te dedica una mirada y una sonrisa cómplice.

¡Gracias! ¡Gracias! ¡Y mil gracias! ¡Ahora ya sé que existe alguna oportunidad de que el ser humano no se autodestruya!

¿Un simple gesto? ¡Ojalá la vida se llenará de más simples gestos!

Estoy nominada a los Premios Madresfera, me das tu voto?

Cuando me llegaron varios emails comunicándome las nominaciones, tuve que leerlos varias veces. No me lo podía creer!! Y aún sigo sin hacerlo. 

Estoy nominada nada más y nada menos que en 3 categorías: Educación, Embarazo y Crianza y Ocio Familiar.

Este no ha sido un año fácil para mí y eso se ha notado en el blog. La bimaternidad hace la vida familiar muy intensa. Eso ocurre en casi todas las familias, pero cuando además viene acompañada con un bebé con muchas dificultades asociadas al sueño, la intensidad de los momentos es aún mayor, porque las noches son largas y los días también. Y en ese arrastrarte física y psicológicamente por las diferentes horas del día, las exigencias de la maternidad y los pequeños grandes momentos únicos que se viven con los pequeños, hacen que siempre quieras ofrecer la mejor versión de ti misma.

Qué de momentos duros se viven siendo madre, pero qué de momentos únicos que no cambiarías por nada en el mundo

Doy mil gracias a quienes habéis pensado que me merezco estar entre los blogs nominados en las 3 categorías. Siento que este es uno de los años que menos lo merezco. Mi cabeza está llena de cosas que me gustaría compartir y que el tiempo no me llega para plasmarlo en el blog. Todo llegará.

Solo con estar nominada estoy más que feliz. 

Te dejo además el enlace para VOTARME. Te llevará solo unos minutos. Recuerda: estoy en las categorías de Educación, Embarazo y crianza y Ocio Familiar: solo tienes que buscar Afecto y Familia (que es de los primeros de la lista) y poner tu nombre y correo electrónico. 

http://www.concursismo.com/rankings/madresfera/vota/


Y por anticipado muchas gracias y felicitar a Madresfera por todas sus grandes iniciativas.

Pase lo que pase, estoy aquí contigo

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Desde que como mujer te sientes, te vives y te visualizas como mamá, hay algo que no sabes, pero que ya forma parte de ti, de una nueva parte de tu persona que desconocías o que quizá acaba de crearse, pero que seguirá contigo siempre: pase lo que pase, estarás ahí para tus hijos.

Sepas o no sepas qué hacer ante las circunstancias de la vida que tengan que ver con ellos, caigas mil veces y una más y tengas que levantarte otras mil veces más. Aunque pienses que no puedes con otra noche sin dormir, o con otra discusión porque no hay forma de que recoja la habitación o con otro momento donde siente que no hay entendimiento, aunque te carcoma la culpa por no saber bien la forma de apoyar a tu hijo o a tu hija, y no sepas qué es lo que tienes que hacer para ayudarle a superar sus momentos malos. Aunque muchas muchas saltes y tengas momentos malos con tus hijos, y sepas en lo más interno de ti que tiene que ver con tu frustración de no saber cómo guiarles. Aunque a veces te encuentres queriendo controlar las decisiones de tus hijos y desesperes porque creas que se está equivocando y no sepas cómo hacerle entender, pase lo que pase, estarás ahí siempre para tus hijos.

Ser madre es una carrera de fondo, donde día a día practicamos y aprendemos, donde descubrimos que lo importante es estar al lado, acompañar, y estar ahí cuando nuestros hijos nos necesitan.

Porque a todas nos encantaría saber lo que tenemos que hacer para que nuestros hijos no sufran o para tener las herramientas adecuadas y eficaces para que no sufran, pero en el fondo sabemos que lo importante es estar ahí para ellos. Porque en la vida no necesitas que la gente de alrededor te diga lo que tienes que hacer, en la vida necesitas sentir que tienes contigo a personas que te quieren y necesitas sentirte querida. Y esto es lo más importante en la maternidad. Nuestra función principal es acompañar, desde bebés. Estar ahí apoyando, ayudando o, muchas veces, observando, alentando, y dejando que asuman riesgos. Y todo esto tanto cuando están practicando sus primeras habilidades motoras, y empiezan a gatear o a andar, como cuando tienen sus primeras dificultades con amigos, o cuando tienen que tomar decisiones sobre cómo enfrentar las situaciones de su vida…

Porque lo que mantiene más felices, recuérdalo, no es tener padres y madres perfectos, que tienen la solución de todo. Lo que nos hace ser felices es saber que hay personas que creen en nosotros y que siempre nos acompañan, aunque realmente no sepan cómo tienen que acompañarnos.

Me ha encantado este vídeo que plasma muy bien esta idea. Te recomiendo verlo:

 

Septiembre huele a cebolla


Estoy segura que si te fijas, podrías asociar los meses o más distintas épocas del año a un cierto tipo de olores, sabores,… Y esas sensaciones, a su vez, te llevarán a recuerdos de momentos vividos, algunos más o menos bonitos.

Por ejemplo, pensar en agosto me lleva habitualmente a recordar momentos en la playa… Cómo olvidar las sensaciones asociadas al mar (sobre todo para quienes somos de interior y lo vivimos pocas veces al año)? El olor, las sensaciones que me produce la brisa al rozar mi cara y mover mi pelo, lo que noto en mi cuerpo y en mi mente al respirar profundamente… Hay más olores asociados al mes de agosto: la dama de noche con ese olor tan especial que tiene el sitio donde paso las vacaciones, el olor a barbacoa de todo el pueblo,… Tú también tienes olores asociados a agosto, al verano? Piensa, seguro que si.

Este mes de septiembre añado a mi lista de olores en mi banco de memoria un olor conocido en muchas casas en días de invierno: el aroma de la cebolla. 

Fue allá por esos tiempos en los que en mitad de un catarrazo en mi primer embarazo, alguien me habló de usar la cebolla por las noches para tener menos tos. Desde entonces hemos cortado cebolla muchas muchas noches. Este septiembre los virus nos han atacado de manera intensa (aún seguimos luchando con ellos), y el olor a cebolla es uno de los aromas de nuestra casa.

Septiembre…

Otoño…

Mes de virus, de noches largas e interminables.

Días agotadores con la mente en modo Tú puedes, gestionando toda la energía para poder repartirla en las cuestiones urgentes, necesarias y prioritarias.

Septiembre de achuchar, abrazar y muchos momentos de brazos, donde a veces eres tú la que necesita un abrazo y un achuchón, pero lo urgente indica que atiendas la necesidad del pequeño o la pequeña.

Septiembre de risas y de envidiar la energía de los pequeños en cuanto se encuentran un poco mejor.

Septiembre de la vuelta a la rutina en la que quiero y anhelo recuperar un pequeño espacio para mí que nunca llega.

Septiembre de es imposible que hoy haga algo más y encontrarme riendo con los pequeños y disfrutando de esta montaña rusa que es la maternidad.

Por qué dime, hay alguna otra razón, alguna otra situación diferente a la maternidad por la que somos capaces de apenas dormir, de no dedicarnos ni un minuto, de salir de casa y darte cuenta que se te ha olvidado peinarte y que te dé igual, de cumplir con todas tus obligaciones de trabajo y dentro de la casa… y no abandonar?

Todas las mamás en algún momento quisiéramos huir, bajarnos del carro, cerrar la puerta y desengancharnos del mundo … Pero cuanto durarías en esa escapada? Poco, ya te lo digo yo 😘

Lecturas relacionadas:

El “Hoy” en la maternidad