#Probando CalenduflorBaby

¿Quieres encontrar una experta en toallitas, pañales, cremas, geles y demás productos para bebés? Pues aquí tienes una. Y en cada casa con bebés tienes expertos y expertas en la materia. Y es que desde que los bebés nacen hasta pasar esa etapa, los cuidados diarios implican tener que usar algunos de esos productos unas cuantas veces al día. Y, aunque son tareas rutinarias, el cuidado de la piel de nuestro bebé, es algo que las mamás y papás hacemos de manera ágil por aquello de la práctica, pero con mucho cuidado y esmero.

Los productos a utilizar son muy importantes en esta etapa. Por eso cuando Madresfera propuso hacer una prueba de Toallitas y crema CalenduflorBaby, no me lo pensé. Y he tenido la suerte de que lo hayamos podido probar estos días.

Tanto las Toallitas como la crema son de los Laboratorios Dhu y su característica esencial es su contenido en caléndula.

Entre otras características, la caléndula tiene propiedades para desinflamar, desinfectar y mejorar el tiempo de cicatrización de las heridas. Esto la hace especialmente apropiada como hidratante, preventiva y curativa de las irritaciones del culito del bebé.

Mi pequeño ya tiene la mayoría de dientes. Me hubiera encantado probar estos productos en el apogeo de la salida de los dientes, que es una época donde el culito del bebé sufre especialmente.

 

Te cuento nuestra experiencia:

En casa somos muy de guiarnos por los sentidos. Lo primero que hicimos fue oler la crema y las Toallitas (el bebé también lo olió, que hace todo lo que ve 😊). El olor es suave y muy agradable. ¡Invita a usarlo!

Las Toallitas también son de textura suave y el olor es como el de la crema, que tiene la intensidad adecuada para que sea agradable y fresco, pero que no se te quede “pegado”.

 

Estas son las conclusiones de nuestra prueba:

Textura. Un 4 las Toallitas y un 5 la crema. A estas alturas de la película, estamos ya cansados (bebé y mamá) de las cremas viscosas y espesas que cuesta limpiar hasta poniendo las manos debajo del agua, así que esta crema va perfecta. Suave al tacto, y muy fácil de extender.

Olor. Ya lo comenté más arriba. Es una de las cosas que más nos ha gustado. Un 5 en ambos productos.

Calidad. Muy buena. ¡Le damos un 5! Puntuación máxima.

Composición. Me parece muy acertada la elección de la caléndula en su composición. No soy una gran experta en los distintos componentes de los productos infantiles. En casa nos guiamos más por los sentidos. Miramos los prospectos y los ingredientes, pero no los estudiamos. Cada familia sabemos lo que nos va bien en cada caso. Así que para mí la composición estupenda si lleva productos naturales.

 

Por lo tanto, para nosotros la crema y las Toallitas CalenduflorBaby, ¡¡han aprobado con muy buena nota!!

¡Ah! He revisado precios en algunas webs, y tienen precios asequibles. La crema está entre los 7 y 8€, lo que está dentro de su gama de productos, y las Toallitas algo más de 3€ en las páginas que he visto.

 

¿Qué te ha parecido este producto? Nosotros, como siempre, estamos encantados de descubrir nuevas cosas, que siempre viene bien con el poco tiempo que tiene una mamá de descubrir por sí misma.

La gran trampa de no hacernos responsables de nuestras acciones

“¡Es que los niños de hoy en día no son nada responsables!”, “¡Siempre le echan la culpa a los demás!”, “Tienen que aprender a reconocer sus errores y repararlos!”, “¿Pero cómo lo hacemos con esta generación que pasa de todo?”,…

Cosas similares las escucho todos los días, de educadores, padres y madres, adultos, profesionales, e incluso de chicos y chicas que se consideran más mayores y que ya pueden hablar de los pequeños,…

El otro día estuve en un taller organizado por el Grupo Maseras, impartido por Andrés Paris. Andrés, que es coach y pedagogo impartió una charla que llevaba el título de “Si emociona, es bueno”. Con este título, no dude en que quería acudir. Y allí estaba un viernes por la tarde.

Cuando Andrés nos preguntó a cada participante las expectativas y razones por las que habíamos decidido pasar unas horas del viernes por la tarde allí, yo le expliqué que buscaba más herramientas para manejarme con los grupos de niños y niñas, que lo que antes me servía no siempre me estaba funcionando bien en los nuevos grupos. Después de unas palabras, Andrés dio en el clavo para que mi cabeza se pusiera de nuevo a pensar (¡Qué gusto encontrar gente que te haga reflexionar!). Me dijo algo como: “Y me cuentas todo eso sobre los niños. ¿Y nosotros? ¿Te has planteado algo sobre cómo nos comportamos los adultos?”. A lo largo de la sesión hubo varias formas de llevarnos al planteamiento desde “uno mismo”, que me hicieron cambiar el foco de nuevo. No es que nunca hubiera pensado sobre ello, posiblemente lo hago todos los días, con mis reacciones y no reacciones, con planteamientos de estrategias en lo profesional, con palabras dichas y otras que me hubiera gustado decir,… Pero Andrés volvió a poner el foco en el sitio desde el que podemos modificar las cosas: desde el uno mismo.

Y entonces vuelvo a mi mundo real, a mi día a día. Llega el final de curso, y con ello muchas cosas no resueltas y acumuladas durante el curso escolar en muchos de sus protagonistas. Y vuelvo a oírme, a oír padres y madres, niños y niñas, profesionales y técnicos… y en mi cabeza resuena el foco que he vuelto a activar de forma luminosa: YO MISMA.

Y caigo en la cuenta… Niños que se portan mal, unos responsabilizan al cole y otros a los padres. Y en ese discurso anclados nos libramos (o eso parece en el momento) de la culpabilidad que genera pensar que siempre hay algo que depende de nosotros, que siempre podemos ir modificando y probando nuevas formas de actuar (hacia nuestros hijos, pero también hacia el mundo, hacia los padres, profesores, hacia el panadero o el farmacéutico, hacia todos). Porque si hay algo que depende de nosotros y no lo hemos hecho, nuestra cabeza nos puede llevar a pensar que nos hemos equivocado. Y puede ser. Quizá nos hemos equivocado. Y yo me pregunto, ¿qué es mejor? Equivocarse por hacer, por intentar, por estar implicado… O sentirse libre de culpa pero vivir los problemas que genera no implicarse ni intentar solucionar “porque son los demás los culpables, los responsables, los que tienen que hacer algo…?”.

Hoy pienso todo esto y me siento triste… Triste por los adultos que hablamos continuamente de lo que los niños hacen mal, sus faltas de respeto, de empatía y de comunicación, pero que después en nuestras vidas nos desenvolvemos sin dar los “buenos días” a nuestro vecino, sin ayudar al niño que acaba de caerse en el parque (“porque su madre está en el banco sentada”, siempre hay un por qué, claro) o hablando por detrás y sin hablar ni respetar las decisiones de los demás.

Triste por los padres y las madres que pedimos a nuestros hijos que hablen y expresen las cosas para que se puedan solucionar, y que hablamos por detrás de los profesores y no nos dirigimos a ellos para buscar la forma de hacer equipo y apoyar a los niños. Y con eso les enseñamos día a día a cómo no solucionar las cosas.

Triste por los profesores que se queman y su cabeza les lleva a buscar culpables a la situación que viven en sus clases, sin saber cómo hacer para remar juntos familia y escuela.

Triste por los profesionales que miran hacia otro lado y prefieren justificarse y defenderse antes de reconocer un grado de responsabilidad y ayudar a niños que están sufriendo.

Triste porque lo más fácil es dejarse llevar y caer en hablar pero no asumir nuestra parte de responsabilidad, que caemos en juzgar y culpar, pero no en entender ni entendernos a nosotros mismos siquiera, triste porque sabemos hablar más de los errores de otros que analizar los nuestros.

Triste, muy triste, porque queremos que los niños hagan cosas que no les estamos enseñando a hacer, y aún así nos permitimos juzgarlos.

Ahora es cuando, si has llegado a este punto de mi escrito, piensas… “yo no hago eso”. ¿Seguro que no lo haces?

Sólo con que dudes, sólo con que mires tu forma de manejarte en el día a día, sólo con que cuando hagas algo en algún momento te plantes lo que depende de ti, sólo con que cuando reacciones mal no sólo te quedes con lo mal que lo ha hecho el otro sino con la manera en que tú puedes responder a eso… Sólo con que lo pienses, habrá valido la pena mi reflexión.

No responsabilizarnos de nuestras acciones y culpar a los demás, puede ser muy gratificando a corto plazo, muy liberador. A la larga comprobarás que los problemas continúan, y cada vez las soluciones estarán menos en tu mano.

¿De verdad quieres seguir viviendo sin implicarte, sin buscar soluciones y pensando que es la sociedad, tu hijo, los padres o la profesora la responsable del problema?

 

 

#Probando: Productos Mary Kay #mamismarykay

Mary Kay ha llamado a nuestra puerta gracias a Madresfera y estamos encantados. ¡Si! Has leído bien, en plural. Porque aunque este sello de calidad estaba destinado a que las mamás nos cuidáramos, de ahí el #mamismarykay, en casa poco ha faltado para que metiéramos al bebé ya con cuidados personales 😉

Probé hace tiempo algunos productos Mary Kay en una reunión en casa de una amiga. En aquel momento la persona que nos hizo la reunión eligió una gama de productos que no iban conmigo. No soy de las que me maquillo todos los días, y por muy buenos que sean los productos, no suelo gastar grandes cantidades en algo que sé que voy a usar mucho.

Sin embargo, venía algo que llamó mi atención por encima de los demás productos: el Set de Manos de Seda Satin Hands, de té blancos y cítricos. Así que solicité probar estos productos y he tenido la suerte de recibirlos en casa.

Concretamente, el pack de productos que he recibido incluía:

 

Set de Manos de Seda Satin Hands, de té blancos y cítricos

En casa de vez en cuando cogemos alguna crema de manos porque es habitual que tengamos la piel seca, tanto el papá, como la mamá como la peque. Así que en el momento que vimos el tratamiento, la peque se encargó que todos pasáramos todas las noches por la prueba.

El tratamiento incluye varios pasos:

  1. El primer paso es darte una crema suavizante con las manos algo humedas.
  2. Después de extender bien y con un ligero masaje el suavizante por las manos, tendrás que darte el Exfoliante.
  3. Aclaras el exfoliante y secas bien las manos.
  4. te das la crema de manos, que es una crema hidratante que huele fenomenal y te deja las manos muy muy suaves. El aroma es a té blanco y cítricos.

Hasta este momento en casa habíamos usado cremas de manos que generaban mucha dependencia por parte de la piel: tenías que echarlas una y otra vez y tenían un efecto muy poco duradero. Al probar el tratamiento, el primer día el resultado fue espectacular. En estos meses mis manos suelen estar especialmente castigadas, ya que me ocupo de quitar malas hierbas y arreglar algo del jardín. Así que cuando note la suavidad de mis manos después de realizar el tratamiento, no me lo creía. La piel de las manos de mi hija también está muy castigada, juega muchísimo en el suelo, hace el pino,… Necesitaba algo muy bueno. Y el tratamiento de manos le está yendo fenomenal.

Ahora no nos lo echamos todos los días, porque no lo vemos necesario.

El tratamiento de manos lo recomendamos, sobre todo para todas las que ya no sabéis qué hacer para que vuestras manos estén suaves y bonitas.

 

Desmaquillador de ojos líquido Mary Kay

Como contaba más arriba, no soy mucho de maquillarme. He probado el desmaquillador en una ocasión.

Cuando me maquillo, lo que peor llevo es quitarme la máscara de pestañas. ¡No hay forma de quitarla bien sin frotar demasiado los ojos! Así que me interesaba especialmente ver cómo lo hacía este desmaquillador.

Lo que dice Mary Kay sobre el producto es: “La fase superior retira el maquillaje resistente al agua y la fase inferior elimina el maquillaje que no es resistente al agua. Debido a que las dos fases funcionan juntas, debes agitar bien el bote para que el producto sea efectivo“.

Después de agitar el bote, probé a quitarme el maquillaje. Y es lo que promete, ni más ni menos. Elimina suavemente el maquillaje, sin tener que estar repasando y frotando. Deja además la piel suave y de tacto agradable.

 

 

Lápiz de labios semi-mate Mary Kay

Para el lápiz de labios hicimos la prueba también la pequeña y yo. Ella en plan “lo pruebo y ahora me lo quito”, y yo para ver qué tal me quedaba el color.

De primeras lo que notas es una sensación muy agradable al darlo, extendiéndolo muy fácilmente. El color para mi es algo oscuro. Soy de piel muy blanca y no estoy acostumbrada a llevar colores tan intensos, aunque reconozco que el color es muy bonito. En cuanto a la duración os puedo asegurar que dura mucho muchísimo. De hecho llegó la noche, la pequeña se bañó, intentó quitárselo y aún así tenía los labios aún con algo de pigmentación del pintalabios ;). Certificado: ¡muy resistente!

 

Ya ves que los productos Mary Kay ayudan realmente al cuidado de las mamás (y de toda la familia 😉

 

Mamá, ¿te cuidas?

¡Yo ya me estoy poniendo las pilas!

 

 

 

¿Qué nos pasa a los padres y madres de esta generación? ¿No sabemos educar?

Leemos más, nos informamos de todo, incluso desde mucho antes de ser padres y madres, hablamos con otras personas sobre cuestiones relativas a la maternidad y nuestros miedos, hablamos con nuestra pareja,… y, sin embargo, seguimos dudando. Somos la generación de padres y madres que más dudamos de la historia, la generación que más inseguridad mostramos a la hora de criar y educar a nuestros pequeños.

¿Qué es lo que está ocurriendo?

Este siglo y todos los cambios tecnológicos y sociales, han traído consigo una generación de chicos y chicas diferente.

Hablamos de que los hijos están hiperestimulados. ¿Los padres y las madres no lo estamos? Nos pasamos el día manejando miles de estímulos: demandas de los hijos, nuestro horario y obligaciones laborales, mensajes de trabajo por contestar, cuestiones del cole que no se pueden olvidar (siempre hay alguna que depende de los padres), whatsapp oportunos e inoportunos (y nosotros que no sabemos “desenchufar”), y nuestra cabeza, que siempre nos está recordando todo lo que tenemos que hacer y todo lo que no nos da tiempo a hacer.

Los niños y las niñas están a tope de actividades, lo que genera un estrés tremendo. No todo son actividades extraescolares a las que les apuntamos voluntariamente, buena parte de sus tardes se ocupan en deberes, que habitualmente los padres acompañamos de diferentes formas. Y eso hace que tengamos un estímulo más al que responder.

Con lo que acabo de comentar, ¿aún dudas de que los padres y madres no estemos estresados? Sí, lo estamos, y mucho.

Aún así, hemos decidido ser padres, ser madres, y con todas las dificultades y los cambios que existen en la actualidad, somos los responsables de la educación de nuestros hijos.

¿Cómo lo hacemos?

Seguro que ya lo estás haciendo, seguro que ya estás educando y, en muchos aspectos, estoy convencida de que lo estarás haciendo genial. Pero las dudas están ahí y a veces son tan poderosas…

Tanta información, tanto mirar hacia fuera, tanto buscar hacer lo correcto o lo mejor, está haciendo que perdamos la esencia como madres y padres. No nos estamos permitiendo utilizar lo más importante en las relaciones con los demás y, en especial, en la crianza de nuestros hijos: EL SENTIDO COMÚN.

Si, ya sé que me dirás que el sentido común es muy relativo, que depende de cada uno. ¡Claro que sí! Pero es que ninguna persona somos igual a otra. Y, sin embargo, esas diferencias aportan muchísimo a la convivencia, la hacen mucho más rica. Tus hijos te conocen como eres ¡Llevan observándote toda su vida! No esperan a una madre o un padre diferentes. Te esperan a ti. Y esperan tu forma de resolver las cosas.

Sólo necesitas más seguridad y firmeza en el camino que te propongas. Sólo necesitas ser capaz de elegir cuáles son las batallas importantes en las que tienes que implicarte con tus hijos hasta el final, y desechar las batallas que son sólo por el qué dirán o que buscan hacer lo correcto.

¿Es tan horrible que tu hijo o tu hija vayan a clase con una camiseta que no conjunta con el pantalón? ¿Es tan terrible que a última hora, justo antes de salir de casa, se haya manchado y vaya al cole con una mancha? ¿Tan grave es que se haya caído el agua y tenga que recogerlo? Es un rollo, sí. Nos apetecería que la cosas fueran más sencillas, más rodadas,… Y a veces es así. Pero otras muchas veces, no. ¿Qué te voy a contar a ti como madre /padre?

La EDUCACIÓN, la vida con niños es INTENSA, para lo bueno y para lo que no nos parece tan bueno.

Sólo necesitas esperar de tu hijo o tu hija lo que puedes esperar, por su madurez mucho más que por su edad. Esperar de tu hijo que se vista sólo en 5 minutos recién levantado, cuando aún le cuesta ponerse sólo la ropa, es esperar demasiado y frustrarte todas las veces que lo esperes. Esperar de tu hijo que se lave los dientes, se peine después de la ducha o se lave las manos antes de comer sin decírselo o a la primera, habitualmente está sólo en nuestras expectativas y no en la realidad. Sí, tenemos que recordarlo una y mil veces. Porque es un hábito que queremos instaurar por ellos, por su salud, por su higiene, pero para ellos es sólo un capricho nuestro. Nuestros argumentos tienen que ser lo suficientemente claros, concisos y coherentes como para que poco a poco entiendan que no es una cuestión de capricho, y compren esos argumentos. Pero eso no quiere decir que vayan a hacerlo inmediatamente. Que lo hacen a la primera o sin decírselo, disfruta. Sino, sigue en ello, pero sin agotarte. Aprende a relativizar, a ser consciente de que esto es así, esto es educar.

La educación no es difícil, ya te lo dije antes, es intensa. Muy muy intensa. Llena de momentos, que además van cambiando. Lo que nos funciona y nos va bien un día, quizá al día siguiente no nos vale. Porque la educación no tiene que ver con conductas, sino con relaciones. La educación no tiene que ver con disciplinar, sino con apoyar, con acompañar en todos los aprendizajes que día a día están presentes en la vida de nuestros niños y niñas, pero también los aprendizajes que están en nuestras vidas de adultos.

Porque acompañar a tus hijos en su camino te hace disfrutar más del proceso. Fijarte sólo en los resultados genera una frustración tremenda que no te permite pasear tranquilamente y curiosear en cada una de las paradas que hay en el camino.

Educar a tu hijo o hija es aportarle las herramientas necesarias para desenvolverse en la vida y solucionar los conflictos que se vayan presentando. Es que sepan que se pueden caer, pero que tienen habilidades para volver a levantarse. Y si alguna vez no pueden, hacerles saber que estaremos allí para apoyarles. Es saber elegir cuando tenemos que tirar de ellos, y apoyar, y cuando tenemos que soltar porque son lo suficientemente autónomos como para enfrentarse solos.

Educar es saber cuando nuestra función es mostrar, insistir, establecer reglas, enseñarles cómo creemos que funciona el mundo y pasar a negociar cuando su madurez lo indica. Y saber que ya ha ha llegado el momento de confiar en ellos porque ya pueden hacerlo solos.

Y termino con una ilustración de Caputxeta Creativa que resume de una manera muy  bonita lo que es Educar.

#HoyLeemos: La princesa de negro, de la editorial Beascoa

¿Quién ha dicho que las princesas no pueden ser  Superheroínas?

¡¡Pues claro que pueden serlo!!

Seamos realistas, para ser una súperheroína de verdad, las princesas tienen que prescindir de esos trajes pomposos y con volantes. ¡Tienen que ser incomodísimos para moverse por la mayoría de los sitios! Imposible salvar el mundo vestida de esa manera. Y no digamos con los zapatitos que hay que llevar a juego con esos vestidos… Cualquiera se pone a asustar y ahuyentar monstruos, que es el trabajo que tiene la súperheroína que te presentamos hoy: La princesa de negro.

La princesa Magnolia es aparentemente una princesa más. Lleva vestidos de esos “de princesa”, preferiblemente de color rosa, queda a tomar chocolate caliente con duquesas, princesas y otras “amigas” de la realeza (que si fuera más mayor un té seguro que caería 😉 y, por supuesto, lleva corona.

Nuestra princesa, la princesa Magnolia guarda un gran secreto… Siempre lleva encima un aparatejo en su anillo, la “monstruo-alarma”. Este accesorio que parece un anillo, es en realidad el responsable de que sepa que tiene que entrar en acción La Princesa de Negro, ya que un monstruo está saliendo de Mounstrolandia. ¡Has leído bien! Una princesa que viste de negro… ¿Pero no se supone que las princesas no corren, no meten de cualquier forma sus vestidos rosas en el cuarto de las escobas y, por supuesto, no visten de negro? Pues no, te equivocas.

¡¡Las princesas pueden ser, vestir, y comportarse como ellas quieran!!

En este libro disfrutarás las aventuras de una princesa que tiene que esconder sus superpoderes y el trabajo que tiene como superheroína para seguir siendo una princesa de rosa. Una princesa valiente y decidida, pero que aún no ha salido de la imagen que se espera socialmente de ella.

¡¡Qué importante es enseñar a nuestras niñas que pueden ser y actuar como quieran,

siempre que se respeten y respeten a los demás!!

 

Gracias a Boolino hemos podido descubrir esta fantástica historia con unas ilustraciones estupendas. A mi hija, de casi 8 años, le atrapó enseguida la historia, que leyó sin hacer pausas. Un libro súper recomendable para primeros lectores, que aún les cuesta pasar del cuento con más dibujos que letras y con ilustraciones enormes.

Te dejo la ficha del libro por si quieres echarle un vistazo.

¡Mi probadora oficial le ha dado el visto bueno y te lo recomienda!

FICHA DEL LIBRO:

  • AUTORES: Shannon Hale, Dean Hale
  • ILUSTRADOR/A: LeUyen Pham
  • EDITORIAL: Beascoa
  • EDAD: 7 – 9 años
  • AÑO: 2017
  • PÁGINAS: 96

#Probando los nuevos pañales Dodot #papásdodot

Cada vez más papás cambian pañales. Igual que cada vez más papás se ocupan de los baños, el pediatra, las comidas, de manera corresponsable con la mamá.

Según el estudio de #papásdodot, el 84% de los padres cuida a sus hijos a diario. Un 65% de los padres encuestados asegura cambiar el pañal de su bebé a diario.

Dodot nos envía un paquete de pañales, no sólo para apoyar que papá siga cambiando pañales, sino para probar la nueva tecnología de pañales. Por experiencia sabemos que Dodot anda siempre investigando para mejorar la calidad y eficacia de sus pañales. Pero siempre nos gusta probar las últimas innovaciones y comprobar si realmente son así.

Dodot describe así estos nuevos pañales: “Su revolucionaria tecnología con 3 Tubos Ultra-Absorbentes ayuda a repartir el pipí uniformemente por todo el pañal, por eso es más seco y se hincha menos“.

Lo primero que llama la atención al coger un pañal es que son verdaderamente finos. Cómo podrán seguir haciéndolos más finos? 

Pero lo más importante, después de cada noche, al despertar el peque, no hemos tenido ninguna sensación de urgencia por cambiarle por humedad o por notar que el pañal estaba muy hinchado. Algo habla estupendamente de su absorción después de toda una noche.

Podemos afirmar que Dodot se ha superado con este nuevo pañal, haga el cambio el papá o la mamá 😜

Gracias a Madresfera por acercarnos estas pruebas que nos vienen tan bien a las familias, y a Dodot por permitirnos probarlo y por darnos cada día productos de más calidad para nuestros pequeños.

La Quinta de los Molinos: buscando la mejor fotografía de los almendros en flor


Marzo. Llegó la época de ver florecer los almendros y los cerezos. A los lados de las carreteras secundarias, el paisaje está salpicado de flores blancas y rosas en las ramas de los árboles.

Las ganas de primavera están en el ambiente. La mayoría buscamos sol y todo lo relacionado con esa estación. Las flores y los colores son tan primaverales, que muchos salimos corriendo en su busca.

Una manera de acercarnos pronto a las flores y disfrutar del espectáculo que dan por el simple hecho de florecer, es ir a un campo lleno de almendros o cerezos.

Seguro que hay muchos. En Madrid capital desde hace unos años, al hablar de almendros en flor muchos pendamos en La Quinta de los Molinos. Este parque, situado en el distrito de San Blas, cada año es más frecuentado. Ha pasado de ser un total desconocido a llenarse de tal manera en ciertas épocas, que puede ser considerado un reclamo turístico para la ciudad de Madrid en la época de floración de los almendros.


Raro es ver pasear a alguien sin cámara o móvil en mano. Objetivo: hacer una roto bonita, a modo selfie o Fotografia tradicional, donde no aparezcan otras personas. Misión casi imposible a ciertas horas.


Si vais a acudir, os recomiendo hacerlo en pronto por la mañana si es fin de semana , o mejor, cualquier día de diario.

Y, como todo lugar turístico, para quienes vamos apreciar la belleza de lo natural, pierde todo el encanto. A lo largo de esas carreteras secundarias que muchos transitamos a diario, encontrarás una gran cantidad de árboles ideales para fotografiar y fotografiarte. Y, de paso, un lugar increíble para disfrutar de las maravillas de la naturaleza.

Otro problema asociado a cualquier lugar turístico es la falta de respeto de algunos turistas: pequeños y mayores subidos a los árboles, por el mismo gozo de escalar o por hacerse la mejor foto, personas cogiendo ramitas con flores,… luego nos quejaremos cuando restrinjan ciertas cosas en este lugar tan libre.


La Quinta de los Molinos:

– Calle Alcalá, 

– Horario de invierno: de 10h a 18h

– Metro: Suances (línea 5)

Los mensajes que damos a niños y a niñas

Padres y madres tenemos un gran reto y una gran responsabilidad: seguir criando hijos e hijas, lo más en igualdad posible, con una educación recibida basada en la desigualdad. Eso hace que muchas de las actitudes y comportamientos que no estén fomentando la igualdad, se nos pueden pasar desapercibidos.

Tenemos mucha información, pero nos paramos poco a cuestionarnos, a repensar en lo que hacemos y decimos a nuestros hijos e hijas, a nuestras amigas y a nuestros amigos, a nuestras parejas, a nosotras mismas,…

Y si es importante repensar en nuestras actitudes hacia el mundo adulto, mucho más lo es hacerlo en cuanto a los mensajes que transmitimos a la siguiente generación.

Hoy os lo voy a contar en forma de narración…

“Había una vez un niño y una niña que nacieron en primavera, allá por el mes de mayo. Según crecían, demostraban que podían hacer las cosas casi a la misma vez. Empezaron a reír a carcajadas casi a la vez, a gatear, a balbucear, a andar, a provocar a mamá y a papá… No había diferencias entre el chico y la chica. Sin embargo, las personas mayores de su alrededor empezaron a hablarles diferente: “pero qué bonita es”, “¡anda que no es brutote!”, “cuidado, que se va a hacer daño”, “¡venga, que tú puedes!”,… La mayoría de los mensajes dulces y comprensivos iban destinados a la niña, y la mayoría de las frases motivadoras y que permitían las “travesuras” eran hacía los niños…

El niño y la niña fueron creciendo… Seguían jugando a las mismas cosas: se subían a los árboles, tiraban piedras al río, hacían “comiditas”, jugaban a las muñecas, a los coches, a saltar, a bailar, a disfrazarse…

Los mensajes de los mayores se seguían sucediendo: “ten cuidado al subirte al árbol”, “qué rápido eres subiendo árboles”, “qué guapa te has pintado”, “los chicos no se maquillan”, “qué bonita has puesto la mesa”, “¡Guau! qué combinación de ingredientes, puedes ser un gran chef…”,…

Y el mundo seguiría reproduciendo estereotipos de género si no cuestionáramos nada de nuestros mensajes. Los mayores, que se dieron cuenta que hablaban diferente al niño y a la niña y que esperaban cosas distintas de los dos, cambiaron sus mensajes y ya no adivinaríamos hacia quien iban dirigidos: “¡Qué alto subes!”, “A ver quién llega más alto”, “¿Qué comida me ofreces hoy?”, “¡¡Guau!! Se te da genial la cocina (bailar, cantar, maquillar,…)”…

Os dejo también aquí otros posts antiguos de reflexión sobre la igualdad de oportunidades entre chicos y chicas y Las niñas son mucho más que princesas.

 

¿Qué tal si reflexionamos sobre cómo tratamos a niños y a niñas?

¿Seguro que lo hacemos igual?

Seguro que hay muchas más cosas que cambiar para conseguir una verdadera igualdad, empecemos por algún sitio y sigamos cambiando las cosas.

 

“On Beat. Sobre Ruedas”, un musical para emocionarte

En Madrid tenemos la suerte de contar con una variada oferta cultural. Los musicales familiares cada vez tienen más calidad. Los creadores de este género se han dado cuenta que el público infantil es exigente y que las familias invierten tiempo y dinero en espectáculos de calidad. Ya no vale cualquier cosa. Y eso es algo que a padres y madres nos hace disfrutar aún más. A veces no se sabe si gusta más a los pequeños o a los mayores.

Cuando los peques van cumpliendo años, se echa en falta más variedad en los espectáculos, que estén dirigidos a niños y niñas más mayores, o a adolescentes.

Por eso, cuando vi que se estrenaba el musical “On Beat. Sobre Ruedas” en el Teatro Arlequín Gran Vía de Madrid, me llamó mucho la atención. Allí estábamos el día del estreno decididos a disfrutar con las canciones de Soy Luna, Tini y Violetta.

No sabía nada de los actores y actrices. A veces es estupendo ir con poca información, con pocas expectativas y dejarte llevar por el guión y por lo que te transmite el directo. Desde el principio, la energía y la ilusión que se reflejaba en la cara de los protagonistas me cautivó. No hay nada más bonito que sentir como los actores y actrices disfrutan de su actuación. Es algo mágico porque sin querer estás metido en la historia. 

La actriz que hace el papel de Luna tiene una gran voz que te transporta y hace un precioso dúo con su pareja en el espectáculo, Estéfano.

Tras las coreografías y las canciones, este espectáculo transmite un mensaje muy claro: “Persigue tus sueños. Lucha por ellos”. A lo largo de sus 90 minutos, la protagonista vivirá múltiples emociones. Qué importante es tener en nuestra vida gente que cree en nosotros, pero mucho más importante es creer en uno mismo.

Para muestra del espectáculo, aquí os dejo alguno de los momentos del musical. Imposible reproducir lo que se vive en el teatro, para eso tendréis que ir allí . Para ir abriendo boca, podéis ver el vídeo:

Video

Lugar: Teatro Arlequín Gran Vía de Madrid

Fechas: sábados a las 12.30h y a las 16h, a partir del 4 de marzo

Compañía: Fiestasur Gran Vía

Duración: 90 minutos

Canciones: 17 temas musicales

Dirección y guión: Antonio Martín Regueira

Sinopsis: Luna es una chica que llega nueva a la ciudad y no consigue adaptarse, trata de hacerlo a través de la música o aprendiendo a patinar, pero no lo tendrá fácil ante la competencia de Mila, una chica que pretende brillar por sí misma y evitar a toda costa que nadie le pueda hacer sombrar o llamar la atención de Estéfano.

Su padre tratará de animarla a conseguir su sueño de ser cantante, pero también tendrá que afrontar una situación complicada en el que perderá la confianza de su hija para afrontar lo ocurrido en el pasado.
Finalmente, Luna encontrará la amistad, el amor, aquello que había buscado mucho tiempo y conocerá una verdad que sólo podrá superar en el escenario.

#ABoyCanToo, proyectos que ayudan a romper con los estereotipos de género

Tenemos la impresión de que en este siglo los estereotipos de género están superados y que damos el mismo trato a chicos y a chicas… Eso es lo que queremos creer. Y seguramente es lo que nos encantaría hacer.

Los adultos de hoy, padres y madres, profesores y profesoras y otros adultos de referencia para la infancia, fuimos educados en un ambiente cargado de estereotipos de género. Las chicas no podían jugar al fútbol (pelotear si, pero nada serio), y los chicos que no se les ocurriera bailar o hacer gimnasia rítmica; las chicas podían echar una lagrimilla, pero los chicos tenían que ser fuertes; las chicas podían jugar con las muñecas, pero no los niños; los chicos vestían como les apetecía, pero las chicas tenían que llevar ropas más cuidadas e ir mejor peinadas… y así un largo etcétera.

Dependiendo de cada familia, estas diferencias entre chicos y chicas, eran más o menos acentuadas. Aún recuerdo madres de amigas mías de la adolescencia a quienes les parecía algo de chicas “poco decentes” (por poner una palabra políticamente correcta), llevar un tanga en vez de unas bragas (de las de entonces, de algodón y bien altas), o llevar un escote a media altura (que aquello no era escote ni era nada)…

Los padres y las madres de hoy queremos superar todos esos momentos y la mayoría afirmamos que educamos en igualdad. Pero vamos a pensarlo detenidamente intentando observar los pequeños detalles…

– Si tu hijo pide para Reyes una muñeca o tu hija un coche teledirigido, te encuentras convenciéndole para que haga otra elección?

– Si tu hijo quiere disfrazarse de princesa de Frozen o de bailarina o tu hija de Batman o de Tortuga Ninja, qué tal lo llevarías?

– Si tu hija quiere ropa de Spiderman, le dejarías que llevara calzoncillos de Spiderman porque no hay forma de encontrar braguitas de ciertos personajes? O al revés, si tu hijo quiere ropa de Frozen, por ejemplo, le dejarías que llevara braguitas porque encontrar calzoncillos de Frozen es misión imposible?

– Crees que aceptamos igual que ciertas cosas las haga un niño o una niña?

El otro día leía un artículo de El Mundo de esos que te hacen pensar. Se titulaba Por qué no hay más niños que quieran ser como Billy Elliot? Entre otras cosas, habla del estudio La Educación sin Género elaborado por Imaginarium. Uno de los datos extraídos de este estudio es el siguiente: “8 de cada 10 padres admite que compra un objeto, prenda o juguete del “género opuesto” a su hijo o hija si le gusta, pero el 42% teme sea objeto de burlas si lo llevara al colegio”.

Un resultado interesante que nos habla de que parece que existen menos estereotipos en la educación de los padres, pero que sin embargo no los llevamos al día a día de nuestros hijos. Y ese miedo puede hacer que nuestros hijos en su colegio y en la sociedad sigan reproduciendo estereotipos de género. Y quizá nosotros estemos convencidos de que lo estamos haciendo diferente, pero no somos lo suficientemente valientes de decirle al mundo que ¿por qué no? Ni somos lo suficientemente valientes de educar a nuestros hijos para decir ese ¿por qué no?. 

Hay muchas campañas intentando hacer visibles esos estereotipos de género. Una de estas campañas que me ha parecido brillante se llama #ABoyCanToo. Kirsten McGoey, fotógrafa y mamá de 3 chicos de 5, 8 y 11 años, defiende que todo lo que puede hacer una niña, también lo puede hacer un niño. ¿Por qué no? Y para hacerlo aún más visible ha creado una campaña con el hastag #ABoyCanToo y unas estupendas fotografías de sus hijos reproduciendo algunas cosas consideradas “de niñas”: llevar vestidos, portear a un bebé, cocinar,…

 

Otra de estas campañas nos muestra, al estilo de Buscando a Wally, la dificultad de encontrar a mujeres desempeñando determinados trabajos. Esta campaña, creada por DDB Dubai para ONU Mujeres de Egipto, lanza este gran mensaje: “Encontrar una mujer en ciencia/política/tecnología no debería ser tan difícil. Trabajemos juntos por una representación equitativa en el lugar de trabajo”. En este enlace puedes encontrar el artículo que publican a este respecto en La Criatura Creativa.

Aunque sentimos que en España las cosas son diferentes, piensa en cuántas mujeres existen en comparación con el número de hombres desempeñando funciones directivas, por ejemplo.

 

Seguimos recorriendo el camino.

¿Lograremos acabar con los estereotipos de género?