¿Qué nos pasa a los padres y madres de esta generación? ¿No sabemos educar?

Leemos más, nos informamos de todo, incluso desde mucho antes de ser padres y madres, hablamos con otras personas sobre cuestiones relativas a la maternidad y nuestros miedos, hablamos con nuestra pareja,… y, sin embargo, seguimos dudando. Somos la generación de padres y madres que más dudamos de la historia, la generación que más inseguridad mostramos a la hora de criar y educar a nuestros pequeños.

¿Qué es lo que está ocurriendo?

Este siglo y todos los cambios tecnológicos y sociales, han traído consigo una generación de chicos y chicas diferente.

Hablamos de que los hijos están hiperestimulados. ¿Los padres y las madres no lo estamos? Nos pasamos el día manejando miles de estímulos: demandas de los hijos, nuestro horario y obligaciones laborales, mensajes de trabajo por contestar, cuestiones del cole que no se pueden olvidar (siempre hay alguna que depende de los padres), whatsapp oportunos e inoportunos (y nosotros que no sabemos “desenchufar”), y nuestra cabeza, que siempre nos está recordando todo lo que tenemos que hacer y todo lo que no nos da tiempo a hacer.

Los niños y las niñas están a tope de actividades, lo que genera un estrés tremendo. No todo son actividades extraescolares a las que les apuntamos voluntariamente, buena parte de sus tardes se ocupan en deberes, que habitualmente los padres acompañamos de diferentes formas. Y eso hace que tengamos un estímulo más al que responder.

Con lo que acabo de comentar, ¿aún dudas de que los padres y madres no estemos estresados? Sí, lo estamos, y mucho.

Aún así, hemos decidido ser padres, ser madres, y con todas las dificultades y los cambios que existen en la actualidad, somos los responsables de la educación de nuestros hijos.

¿Cómo lo hacemos?

Seguro que ya lo estás haciendo, seguro que ya estás educando y, en muchos aspectos, estoy convencida de que lo estarás haciendo genial. Pero las dudas están ahí y a veces son tan poderosas…

Tanta información, tanto mirar hacia fuera, tanto buscar hacer lo correcto o lo mejor, está haciendo que perdamos la esencia como madres y padres. No nos estamos permitiendo utilizar lo más importante en las relaciones con los demás y, en especial, en la crianza de nuestros hijos: EL SENTIDO COMÚN.

Si, ya sé que me dirás que el sentido común es muy relativo, que depende de cada uno. ¡Claro que sí! Pero es que ninguna persona somos igual a otra. Y, sin embargo, esas diferencias aportan muchísimo a la convivencia, la hacen mucho más rica. Tus hijos te conocen como eres ¡Llevan observándote toda su vida! No esperan a una madre o un padre diferentes. Te esperan a ti. Y esperan tu forma de resolver las cosas.

Sólo necesitas más seguridad y firmeza en el camino que te propongas. Sólo necesitas ser capaz de elegir cuáles son las batallas importantes en las que tienes que implicarte con tus hijos hasta el final, y desechar las batallas que son sólo por el qué dirán o que buscan hacer lo correcto.

¿Es tan horrible que tu hijo o tu hija vayan a clase con una camiseta que no conjunta con el pantalón? ¿Es tan terrible que a última hora, justo antes de salir de casa, se haya manchado y vaya al cole con una mancha? ¿Tan grave es que se haya caído el agua y tenga que recogerlo? Es un rollo, sí. Nos apetecería que la cosas fueran más sencillas, más rodadas,… Y a veces es así. Pero otras muchas veces, no. ¿Qué te voy a contar a ti como madre /padre?

La EDUCACIÓN, la vida con niños es INTENSA, para lo bueno y para lo que no nos parece tan bueno.

Sólo necesitas esperar de tu hijo o tu hija lo que puedes esperar, por su madurez mucho más que por su edad. Esperar de tu hijo que se vista sólo en 5 minutos recién levantado, cuando aún le cuesta ponerse sólo la ropa, es esperar demasiado y frustrarte todas las veces que lo esperes. Esperar de tu hijo que se lave los dientes, se peine después de la ducha o se lave las manos antes de comer sin decírselo o a la primera, habitualmente está sólo en nuestras expectativas y no en la realidad. Sí, tenemos que recordarlo una y mil veces. Porque es un hábito que queremos instaurar por ellos, por su salud, por su higiene, pero para ellos es sólo un capricho nuestro. Nuestros argumentos tienen que ser lo suficientemente claros, concisos y coherentes como para que poco a poco entiendan que no es una cuestión de capricho, y compren esos argumentos. Pero eso no quiere decir que vayan a hacerlo inmediatamente. Que lo hacen a la primera o sin decírselo, disfruta. Sino, sigue en ello, pero sin agotarte. Aprende a relativizar, a ser consciente de que esto es así, esto es educar.

La educación no es difícil, ya te lo dije antes, es intensa. Muy muy intensa. Llena de momentos, que además van cambiando. Lo que nos funciona y nos va bien un día, quizá al día siguiente no nos vale. Porque la educación no tiene que ver con conductas, sino con relaciones. La educación no tiene que ver con disciplinar, sino con apoyar, con acompañar en todos los aprendizajes que día a día están presentes en la vida de nuestros niños y niñas, pero también los aprendizajes que están en nuestras vidas de adultos.

Porque acompañar a tus hijos en su camino te hace disfrutar más del proceso. Fijarte sólo en los resultados genera una frustración tremenda que no te permite pasear tranquilamente y curiosear en cada una de las paradas que hay en el camino.

Educar a tu hijo o hija es aportarle las herramientas necesarias para desenvolverse en la vida y solucionar los conflictos que se vayan presentando. Es que sepan que se pueden caer, pero que tienen habilidades para volver a levantarse. Y si alguna vez no pueden, hacerles saber que estaremos allí para apoyarles. Es saber elegir cuando tenemos que tirar de ellos, y apoyar, y cuando tenemos que soltar porque son lo suficientemente autónomos como para enfrentarse solos.

Educar es saber cuando nuestra función es mostrar, insistir, establecer reglas, enseñarles cómo creemos que funciona el mundo y pasar a negociar cuando su madurez lo indica. Y saber que ya ha ha llegado el momento de confiar en ellos porque ya pueden hacerlo solos.

Y termino con una ilustración de Caputxeta Creativa que resume de una manera muy  bonita lo que es Educar.

2 comentarios
  1. Dácil Isabel Muñoz Porta Dice:

    Pero ese vestido que le confecciones tiene que ajustarse también a los gustos de tus hijos por muy horribles que sean jajaja
    Es verdad lo que dices de que la educación delos niños es muy intensa y que tenemos las espectativas muy altas.

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    • Maribel
      Maribel Dice:

      Ellos van eligiendo cómo se van vistiendo. Nosotros vamos acompañando lo mejor que podemos 😉

      Gracias por tu comentario, Dácil.

      Responder

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